En Cajicá el conflicto de familia casi siempre tiene un inmueble en el centro. La casa del conjunto, el lote que viene de los padres o el predio que se dividió entre hermanos hace treinta años son, en la mayoría de los hogares de la Sabana, el patrimonio entero. Por eso aquí un divorcio o una sucesión no se resuelven solo con el estado civil: se resuelven decidiendo qué pasa con ese bien.
Cuando el único patrimonio es la casa
Liquidar la sociedad conyugal cuando hay varios bienes es un ejercicio de reparto. Cuando hay uno solo, y además es la vivienda donde vive la familia, es una negociación. Las salidas realistas son tres y conviene ponerlas sobre la mesa desde el principio.
- Adjudicar el inmueble a uno de los dos, con una compensación al otro, que puede pagarse de contado, a plazos o con otros activos.
- Vender y repartir el producto, que suele ser lo más limpio y lo más difícil de aceptar cuando hay hijos viviendo allí.
- Quedar los dos como copropietarios, con reglas escritas sobre quién habita, quién paga cuotas de administración e impuestos y qué pasa si uno quiere vender.
La tercera es la que más se usa por evitar la discusión y la que más pleitos produce después, porque casi nunca se escribe. Si se escoge, se documenta.
Sucesiones sobre predios de tradición larga
El caso típico de esta zona: el padre o la madre muere, el predio sigue a su nombre y la familia sigue usándolo sin hacer la sucesión. Pasan los años, algunos herederos se van del municipio, otros mueren y aparecen nuevos herederos, y el problema estalla el día que alguien quiere vender, hipotecar o simplemente arreglar los papeles.
Cuanto más se demora, más caro sale: hay que reconstruir la cadena, ubicar a todos los herederos, resolver las mejoras que unos hicieron y otros no, y a veces liquidar dos sucesiones encadenadas. Cuando hay acuerdo entre todos, el trámite puede hacerse ante notario y es notablemente más rápido; cuando no lo hay, va al juez. Si además el predio tiene problemas de área o de linderos, eso se resuelve en paralelo, como explicamos en derecho inmobiliario en Cajicá.
Afectación a vivienda familiar y patrimonio de familia
Son dos figuras distintas que aparecen inscritas en el folio de matrícula y que protegen la vivienda frente a decisiones unilaterales y frente a acreedores. Tienen un efecto práctico que sorprende a mucha gente: mientras estén vigentes, condicionan la venta y la hipoteca del inmueble.
Por eso conviene saber si están inscritas antes de prometer la venta de la casa, y saber cómo se levantan cuando la familia decide vender. Es uno de los puntos donde el derecho de familia y el inmobiliario se cruzan y donde llevarlos por separado cuesta tiempo.
Divorcio: ante notario o ante juez
Cuando hay acuerdo completo sobre todo —la separación, los hijos y los bienes— el divorcio se tramita ante notario y es más rápido y más económico. Cuando falta acuerdo en alguno de esos frentes, o cuando se invoca una causal, el asunto va al juez de familia.
La decisión no es de trámite sino de estrategia: llevar al juzgado una discusión que podía cerrarse en un acuerdo alarga el asunto meses, y firmar un acuerdo mal hecho por salir rápido deja abiertos los dos frentes que más vuelven, que son los alimentos y la liquidación de los bienes.
Alimentos, custodia y visitas cuando los padres viven en municipios distintos
Es la situación más común en la Sabana: uno de los padres queda en Cajicá y el otro trabaja o vive en Bogotá o en otro municipio cercano. Eso no cambia el derecho del niño, pero sí cambia lo que hay que pactar para que el acuerdo funcione en la vida real.
Un régimen de visitas escrito con horarios que ignoran el desplazamiento real termina incumpliéndose, y el incumplimiento se convierte después en el argumento de la otra parte. Preferimos acuerdos con días, horas y puntos de entrega concretos, y con una regla para los cambios, antes que fórmulas generales que suenan bien y no se pueden cumplir.
Preguntas frecuentes
Nos vamos a divorciar y la casa está a nombre de uno solo. ¿Entra en el reparto?
Que el inmueble figure a nombre de uno no define por sí solo el resultado. Lo que decide es cuándo y cómo entró ese bien al patrimonio y qué régimen rige entre los dos. Es precisamente el punto que hay que revisar con las escrituras en la mano antes de firmar cualquier acuerdo de liquidación.
Mi papá murió y la casa sigue a su nombre. ¿Qué hay que hacer para poder venderla?
Hay que adelantar la sucesión y que el inmueble quede adjudicado e inscrito a nombre de quien va a vender. Sin eso no hay venta posible, porque el comprador no puede inscribir. Si todos los herederos están de acuerdo, el camino notarial es el más corto.
¿Se puede fijar la cuota de alimentos sin ir a juicio?
Sí, cuando hay acuerdo. Se formaliza en una conciliación y ese documento es el que después permite exigir el pago si se incumple. Cuando no hay acuerdo, o cuando el acuerdo existente se dejó de cumplir, el camino es el proceso ante el juez de familia.
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